Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis ¿Te gusta la Fotografía?


Categoría: SALUD SEXUAL

Infecciones Vaginales (Vaginitis)

cholita 13/02/2008 @ 14:44

¿Has oído hablar de vaginosis bacteriana? ¿Y de las infecciones por hongos? ¿Sabes cuáles son las secreciones vaginales normales?

Aunque muchas mujeres han oído hablar de las infecciones por hongos, muchas mujeres no han oído hablar ni están bien informadas sobre la vaginosis bacteriana. Las infecciones vaginales afectan a mujeres de todas las edades, tanto a las mujeres que están activas sexualmente como a las que no lo están. La mayoría de las mujeres ha tenido una infección vaginal por lo menos una vez en su vida. Las infecciones vaginales son la razón principal de las visitas de las mujeres adultas a su proveedor de cuidados de salud.

¿Cuáles son las secreciones normales?

La mayoría de las adolescentes notan manchas amarillas o blancas en la ropa interior después de entrar en la pubertad. Éste es un líquido normal que ayuda a limpiar y humedecer la vagina. Esto es completamente saludable y normal si la secreción:

  • Es blanca y turbia
  • No tiene olor o tiene un olor ligeramente salado
  • Aumenta en cantidad o se vuelve "fibrosa" (como la clara de los huevos) a mediados del ciclo menstrual, cuando estás ovulando

Si tus secreciones normales te molestan, puedes usar una toalla sanitaria absorbente en la ropa interior. Para mantener tus secreciones vaginales bajo control, asegúrate de usar ropa interior de algodón (que absorbe la humedad y permite que el aire circule). Dúchate o báñate diariamente y asegúrate de lavarte la parte externa del área vaginal todos los días con un jabón suave, y luego enjuágate y sécate. No uses toallas sanitarias desodorizadas ni desodorantes en aerosol en el área vaginal.

Los cambios en tus secreciones pueden ser una señal de que tienes una infección vaginal y necesitas ver a tu proveedor de cuidados de salud.

¿Qué es una infección vaginal?

El término médico para una infección vaginal es "vaginitis." Las 3 causas más comunes de las infecciones vaginales son las infecciones por hongos, la vaginosis bacteriana, y la tricomoniasis. También se pueden producir secreciones vaginales si se tiene una infección en el cuello uterino con gonorrea o Chlamydia (ver enfermedades de transmisión sexual o ETS). Hay otras causas de infecciones vaginales que son menos comunes. Cada tipo de vaginitis es causado por un tipo diferente de germen u organismo y, por consiguiente, debe tratarse de manera diferente.

¿Cuáles son los signos y síntomas de una infección vaginal?

Si tienes una infección vaginal, puedes tener cualquier a de las cosas siguientes:

  • Olor vaginal
  • Picor vaginal
  • Ardor vaginal
  • Dolor o irritación al orinar o tener relaciones sexuales
  • Secreción diferente de la normal

Sin embargo, algunas mujeres pueden no tener síntomas. Algunas mujeres pueden ni siquiera darse cuenta de estos síntomas si no son demasiado severos. El proveedor de cuidados de salud puede notar signos de una infección vaginal, como secreción u olor, durante un examen ginecológico y mandar a hacer análisis del líquido vaginal para ver si hay una infección. Es importante hacerse revisar con regularidad por un proveedor de cuidados de salud para que él(ella) pueda detectar cualquier problema de salud que a ti te pase desapercibido.

¿Qué debo hacer si me parece que tengo una infección vaginal?

Si tienes cualquiera de los síntomas de una infección vaginal, debes ver a tu proveedor de cuidados de salud de inmediato. Cada tipo de infección vaginal tiene síntomas diferentes. Aunque creas que sabes qué tipo de infección vaginal tienes, ten en cuenta que es fácil confundir los síntomas, ya que a veces los síntomas externos de las infecciones vaginales (los que tú puedes notar) pueden parecerse. A veces se puede tener más de un tipo de infección vaginal al mismo tiempo. Otra razón por la cual es una buena idea ver a tu proveedor de cuidados de salud es que es posible que tengas algo más serio, como una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Tu proveedor de cuidados de salud es el único que puede determinar con certeza si tienes una infección vaginal Debes ser completamente franca con tu proveedor de cuidados de salud en cuanto a los síntomas que tienes, como olor, ardor o secreciones vaginales anormales, aun cuando te dé pudor hablar de esto. De esta manera, tu proveedor de cuidados de salud podrá diagnosticar correctamente el tipo de infección vaginal que tienes.

¿Puedo aplicarme duchas vaginales si tengo una infección vaginal?

¡Nunca te apliques una ducha vaginal! Las duchas vaginales pueden causar infecciones al alterar el equilibro normal de organismos en la vagina. Si ya tienes una infección, las duchas vaginales también pueden hacer que la infección empeore o se extienda hacia arriba al área reproductora, u ocultar los síntomas de una infección vaginal haciendo que sea más difícil de diagnosticar. Otras cosas que pueden causar una infección vaginal son los tampones aromatizados, los desodorantes en aerosol y los jabones fuertes. Ninguna de estas cosas es necesaria para limpiarse la vagina. Tu vagina se limpia mejor a si misma cuando no usas ninguna de estas cosas.

¿Cómo puede determinar mi proveedor de cuidados de salud con certeza si tengo una infección vaginal?

Tu proveedor de cuidados de salud usará un palillo algodonado para tomar una muestra de tus secreciones vaginales para examinarla bajo un microscopio y hacer pruebas con una papel de pH. Esto puede requerir sólo un examen externo con muestras tomadas con Q-tip, o un examen vaginal con un espéculo (un instrumento metálico o plástico que se inserta en la vagina y luego se abre para poder ver mejor la vagina y el cuello del útero). Pregúntale a tu proveedor de cuidados de salud cuál de estos exámenes es el más adecuado en tu caso para averiguar si tienes una infección vaginal. Las pruebas son muy simples y rápidas.

Cuando mi proveedor de cuidados de salud me hace una prueba de Papanicolau, ¿verifica si tengo una infección vaginal?

Si los síntomas externos, como las secreciones o el olor, son lo suficientemente obvios, tu proveedor de cuidados de salud hará algunas pruebas para ver si tienes una infección vaginal. Tienes que asegurarte de decirle a tu proveedor de cuidados de salud si estás teniendo síntomas. Un Papanicolaou se realiza para ver si hay cambios en las células de tu cervix que pudieran derivar a un cancer del cervix. A veces, los signos de vaginitis se ven a traves de un Papanicolaou y puede ser que recibas un llamado o carta describiendo el problema y el tratamiento.

¿Qué puedo hacer para prevenir una infección vaginal?

La mejor manera de prevenir una infección vaginal es seguir prácticas de buena higiene femenina. Las infecciones vaginales pueden ocurrir más de una vez. Siempre debes seguir las recomendaciones siguientes:

  • Mantén tu área vaginal limpia y seca. Debes lavarte la parte externa de la vagina todos los días con un jabón suave, y luego enjuagarla y secarte bien. No te apliques duchas vaginales. Las duchas vaginales pueden alterar el equilibrio normal de organismos de la vagina, lo cual puede causar una infección vaginal, empeorar una infección o extender la infección hacia arriba, al área reproductora (el útero o las trompas de Falopio).
  • No uses jabones perfumados, baños de burbujas o espumosos perfumados, tampones aromatizados, talcos vaginales o desodorantes vaginales en aerosol. Éstos pueden irritarte la vagina y causar una infección vaginal. SI tu área vaginal ya está irritada, no debes usar papel higiénico aromatizado, espermicidas o jabones fuertes.
  • No uses ropa ajustada o húmeda, ya que puede atrapar la humedad e irritarte la vagina. Si tienes que usar ropa ajustada, no la uses por períodos prolongados.
  • Usa ropa interior de algodón blanco. Evita el nylon y el lycra. El algodón ayuda a absorber la humedad y permite que el aire circule. Nunca uses medias de nylon ("pantyhose") sin usar ropa interior de algodón por debajo.
  • Sigue las prácticas más seguras al tener relaciones sexuales. No debes tener relaciones sexuales con una persona que tenga una enfermedad de transmisión sexual. Pase lo que pase, debes usar siempre condones de látex (o poliuretano) para disminuir tus probabilidades de contraer enfermedades de transmisión sexual.
  • Mantén bajo tu nivel de estrés.
  • Si usas diafragmas, tapones cervicales o aplicadores medicinales, tienes que asegurarte de limpiarlos con agua tibia y jabón y de secarlos bien.

Otras causas de infecciones vaginales

Hay otras causas de infecciones vaginales además de las 3 causas más comunes: infección por hongos, vaginosis bacteriana, y tricomoniasis. Estas causas pueden incluir las enfermedades de transmisión sexual (ETS), un tampón que se ha dejado puesto accidentalmente, un problema congénito (algo que se tiene de nacimiento) de la vagina o el útero (esto es muy raro), o una alergia a o irritación por:

  • Espermicidas
  • Productos de higiene vaginal
  • Detergentes
  • Suavizantes de prendas

Estos productos pueden causar irritación a la vagina. Pero cuando tu proveedor de cuidados de salud hace pruebas de tus secreciones vaginales, puede determinar si tu infección se debe a una de las 3 causas más comunes o se trata de algo diferente. Si se trata de algo diferente, tu proveedor de cuidados de salud deberá decidir el tratamiento en base a la causa. Por lo tanto, si notas síntomas de una infección vaginal, debes ver siempre a tu proveedor de cuidados de salud para asegurarte de que se la diagnostique y trate correctamente.

 

Escrito por El Personal del Centro de Recursos Para Mujeres Jovenes

Para una prueba vaginal

cholita 13/02/2008 @ 13:34

PRUEBA DE PAPANICOLAOU

El Papanicolaou puede realizarse tanto a nivel vaginal como bronquial, siendo más conocido por su uso en el diagnóstico del cáncer cervical. Esta prueba lleva el nombre de la persona que desarrolló la téncia en 1920: el Dr. George N. Papanicolaou, famoso investigador neoyorquino.

Según la zona, tenga presente las siguientes orientaciones antes de realizarse esta prueba:

Para una prueba vaginal:

  • No tome baños de tina dos días antes
  • No use desodorante vaginal al menos 48 horas antes
  • No se haga lavados vaginales dos días antes
  • Evite el contacto sexual al menos 24 horas antes de la prueba.

Para una prueba bronquial

  • No use enjuagues bucales ni gárgaras al menos 24 horas antes de la prueba.

DESCRIPCIÓN

Esta prueba consiste en extraer una muestra de células, normalmente del cérvix uterino, y examinarla en el laboratorio para determinar la presencia y extensión de células anormales.

El procedimiento también se llama citología exfoliativa, o prueba de células para el cáncer. Aunque esta prueba se conoce sobre todo como una herramienta en el diagnóstico de cáncer cervical y condiciones precancerosas del cervix y el útero, también se puede usar para identificar infecciones debidas al herpes y clamidia, y para evaluar el desequilibrio entre estrógenos y progesterona.

La prueba suele hacerse como parte del examen pélvico en la consulta del ginecólogo.

  • La mujer debe quitarse la ropa de la cintura para abajo
  • Luego reclinarse en la camilla con sus piernas levantadas y separadas
  • El médico o enfermera la cubren con un lienzo
  • El médico inserta un espejo vaginal dentro de la vagina y la abre para facilitar el acceso hacia el cérvix
  • Luego extrae unas células del cérvix con un algodón o espátula
  • Posteriormente el médico deposita la muestra en un cristal que rocía o sumerge en una sustancia fijadora y la envía al laboratorio
  • En el laboratorio será examinado al microscopio, donde los resultados son clasificados de la siguiente manera:
    • Clase 1: Resultado normal, sin células anormales o atípicas
    • Clase 2: Existe presencia de células atípicas, pero no hay evidencia de cáncer; estas células anormales probablemente se deban a un proceso inflamatorio cervical
    • Clase 3: Células anormales que sugieren la presencia de cáncer. Se recomiendan otras pruebas
    • Clase 4: La cantidad de células anormales encontradas sugiere la presencia de cáncer. Se requieren pruebas posteriores, incluyendo biopsia (extracción de una pequeña porción de tejido para su estudio), para establecer y diagnosticar la enfermedad
    • Clase 5: Las células anormales demuestran definitivamente la existencia de cáncer.

CONSIDERACIONES

Normalmente, no debería realizarse esta prueba si está menstruando, a menos que el propósito sea evaluar una pérdida anormal de sangre. Si tales hemorragias ocurren con regularidad no demore en hacerse esta prueba: puede ser un signo de cáncer.

Los especialistas en cáncer recomiendan que una mujer adulta se haga una citología cada 3 años, después de haber tenido resultados normales durante 2 años consecutivos. A mujeres con antecedente familiares o personales que den lugar a un alto riesgo de cáncer en los órganos reproductores, se les aconseja hacérsela más a menudo (al menos una vez al año). Por ejemplo, una mujer con verrugas genitales, debería hacérsela cada 6 meses.

Una prueba de Papanicolaou es siempre aconsejable antes de la inserción de un dispositivo intrauterino (DIU).

Habitualmente, no causa molestias. La experiencia es similar a un examen pélvico.

En casos aislados es posible que, algunas mujeres sientan una leve molestia cuando se recogen las células.

Cuando se realiza como parte de un examen regular de pelvis, lleva menos de un minuto. Si el propósito del examen es sólo tomar la muestra, el procedimiento tarda unos 5 minutos.

Sitios de interes:

SALUD PÚBLICA

CITOLOGÍA EXFOLIATIVA

Examen mamario y pélvico

cholita 21/08/2007 @ 14:29

Cuando se es adolecente

Si debido a las molestias físicas que sentiste no quieres hacerte otro examen, recuerda que cada vez resulta más fácil relajarse. Naturalmente, a nadie le fascina hacerse un examen, pero tener una buena relación con el médico o la enfermera profesional es fundamental.

Tu madre acaba de concertar tu primera visita al ginecólogo y te sientes así:

  1. En estado de pánico absoluto. Empiezas a desear con toda tu alma que se produzca un alud, que se pinchen los cuatro neumáticos del auto o que el ginecólogo se fracture un brazo; cualquier cosa que evite la consulta.
  2. Bastante tranquila. No te preocupa demasiado ir al médico. Si tus amigas son capaces de manejarlo, tú también lo serás. ¿Pero cómo examinará el médico el interior de tu vagina?
  3. Confundida. No te sientes mal, acabas de darte algunas vacunas que te pidieron en la escuela y de realizarte un examen físico para poder practicar deportes. ¿Para qué perder el tiempo yendo al médico si te sientes bien?

No es de extrañar que éstos sean algunos de los sentimientos que experimenten las jóvenes antes de su primera consulta ginecológica. Quizá te preguntes "¿Por qué debo ir?". "¿Por qué ahora?". La respuesta es que has crecido y has ingresado en la pubertad, por lo que necesitas realizarte un examen físico que se corresponda con esta nueva etapa. Es entonces cuando aparecen el examen mamario y el pélvico.

Por qué necesitas realizarte estos exámenes

Existen varias razones por las cuales es necesario que las jóvenes se realicen un examen pélvico y uno mamario anualmente. Entre estos motivos, se incluyen los siguientes:

  • como un examen de rutina. Porque quieres asegurarte de que te estás desarrollando normalmente. Muchos médicos recomiendan que las jóvenes se realicen su primer examen ginecológico cuando cumplen 18 años (o antes si la joven es sexualmente activa o si existe algún problema de salud relacionado con su sistema reproductor).
  • para prevenir un embarazo o una infección. Cuando una joven comienza a ser sexualmente activa, debe realizarse un examen pélvico lo antes posible para hablar acerca de los métodos anticonceptivos y prevenir enfermedades de transmisión sexual (STD por su sigla en inglés).
  • para resolver un problema. Los motivos para realizarse un examen pélvico son variados. Por ejemplo, si tienes problemas con el sangrado menstrual, interrupción de tu ciclo menstrual, dolores, indicios de infección y preocupaciones sobre tu desarrollo, es aconsejable que consultes a un médico.

Cómo elegir el médico correcto

Si vas a participar en la elección del médico que te realizará el examen pélvico, tienes algunas opciones. Muchos médicos de cabecera y pediatras pueden realizarte el examen pélvico y el mamario, además de aconsejarte sobre métodos anticonceptivos y prevención de enfermedades de transmisión sexual. Por lo tanto, tienes la posibilidad de consultar a un médico que ya conozcas y con quien te sientas cómoda durante tu primer examen pélvico. También existen otros muchos médicos y enfermeras especializados en la salud del sistema reproductor femenino:

  • Los ginecólogos son médicos que se han especializado en los problemas de salud de las mujeres y son quienes suelen recetar métodos anticonceptivos y enseñar cómo usarlos.
  • Los médicos especialistas en adolescencia se han especializado en los problemas de salud de los adolescentes y en cómo manejarlos. Están familiarizados con las preocupaciones que la mayoría de las jóvenes tienen acerca de su sistema reproductor y saben aconsejarlas sobre métodos anticonceptivos y prevención de enfermedades de transmisión sexual.
  • Las enfermeras profesionales tienen una especialización que les permite realizar exámenes ginecológicos y tratar cuestiones relacionadas con la salud del sistema reproductor femenino.

La decisión de elegir un profesional que sea hombre o mujer depende exclusivamente de ti. Algunas mujeres prefieren que las examine una médica o una enfermera porque se sienten más cómodas y libres para hablar acerca de cuestiones relacionadas con la salud de su sistema reproductor y con la sexualidad. Otras mujeres se sienten más cómodas cuando las examina un médico o un enfermero. Si el examen lo realiza un médico o un enfermero, suele haber una asistente junto a él durante todo el examen.

Es aconsejable que involucres a tus padres en el cuidado de tu salud. Si vas a realizarte el examen en el consultorio particular del médico, es probable que debas pedirle a un adulto que te acompañe para que proporcione toda la información relacionada con el seguro de salud (de lo contrario, será caro). Si por algún motivo no consigues involucrar a tus padres, puedes aprovechar los beneficios de clínicas especializadas en planificación familiar, como Planned Parenthood. Estas clínicas cuentan con personal altamente especializado que te atenderá a un costo más bajo y que guardará confidencialidad si tú se lo pides.

Lo más importante es que te sientas cómoda con la persona que te está examinando. Debes poder hablar con ella acerca de cuestiones importantes referidas a tu salud y tu pareja, lo que incluye el control de la natalidad.

En qué consiste un examen pélvico

El examen pélvico no requiere ninguna preparación previa. Cuando conciertes la fecha en que te realizarás el examen, debes prever que no estarás menstruando. A muchas jóvenes les resulta difícil preverlo, ya que tienen períodos irregulares al principio. Cuando conciertes la consulta, pregunta qué debes hacer si tienes tu período en esa fecha. Algunos médicos te dirán que no tienen ningún problema en realizarte el examen si estás en los primeros días del período o en los últimos y tu menstruación es escasa, pero cada profesional tiene su opinión.

Quizá tengas que llenar algunos formularios mientras esperas que te llamen para realizarte el examen. Estos formularios incluyen preguntas relacionadas con afecciones que tal vez padezcas, hábitos que afecten tu salud (si bebes o fumas), enfermedades en la familia y datos personales referidos a tu actividad sexual, embarazos y control de la natalidad. Es importante que respondas a todas las preguntas con absoluta sinceridad. Nada de lo que escribas será nuevo para el médico o la enfermera y ellos no compartirán esa información con nadie. Tal vez también debas anotar la fecha de tu último período (o el médico o la enfermera te lo pregunten durante el examen).

Antes del examen, la enfermera o la asistente del médico te pesarán y te tomarán la presión, tal como tu médico ya lo ha hecho un millón de veces probablemente. Luego te dejarán sola para que te desvistas. Quizá te resulte incómodo quitarte la ropa interior porque es probable que no hayas tenido que desvestirte completamente para ningún otro examen. La enfermera o la asistente del médico te darán una sábana de papel o una bata -o quizás ambas- para que te cubras. La mayoría de los médicos y enfermeras no tendrán ningún problema en que te dejes puestos los calcetines si sientes frío.

El examen mamario

Después de unos minutos, el médico o la enfermera profesional tocarán a la puerta para preguntarte si ya tienes la bata puesta. Si estás lista, entrarán para comenzar a realizar el examen. Quizás empiecen por preguntarte acerca de lo que escribiste en el formulario o tal vez hablen de esto más tarde. Si éste es tu primer examen ginecológico, debes informárselo al médico. De este modo, el profesional irá paso a paso y te explicará todo lo que está haciendo. Éste es también el momento para preguntarle al médico acerca de los métodos anticonceptivos o de otras cuestiones relacionadas con tu sexualidad si lo necesitas. Algunos médicos prefieren conversar de estos temas antes del examen y otros prefieren hablar después. Tu objetivo es asegurarte de que tus preguntas sean respondidas.

Durante el examen ginecológico físico, tendrás que acostarte boca arriba en la camilla. La sábana de papel o la bata cubrirán tu cuerpo, y el médico o la enfermera profesional sólo descubrirán aquellas partes que deban examinar.

El médico o la enfermera practicarán un examen mamario mediante una leve presión en distintas partes de tus senos. Después de terminar, quizá te enseñen cómo debes examinarte las mamas. Esto te ayudará a familiarizarte con la manera en que se sienten tus mamas, de modo que sabrás qué bultos son normales y cuáles son producto de algún cambio.

El médico o la enfermera profesional examinarán luego tu abdomen ejerciendo cierta presión para detectar si hay algún problema con el bazo, el hígado o los riñones. Luego te sentarás para que el médico o la enfermera profesional escuchen tu corazón y tus pulmones con un estetoscopio. Es probable que también examinen tus oídos, tus ojos y tu nariz.

El examen pélvico

Durante el examen pélvico, el médico o la enfermera profesional te pedirán que te acuestes boca arriba y te desplaces hacia abajo de modo que tus caderas queden en el extremo de la camilla. Deberás doblar las rodillas y apoyar los pies en dos estribos metálicos de forma triangular, que salen del extremo de la camilla. Aunque estos estribos tienen un aspecto algo atemorizantes, sólo sirven para que apoyes los pies y te sientas más cómoda. El médico o la enfermera profesional te pedirán que separes las rodillas hacia los costados tanto como sea posible. Quizá te resulte extraño estar acostada con las piernas abiertas de ese modo, pero todas las mujeres se sienten así al principio.

El médico o la enfermera profesional se pondrán guantes para examinar el exterior de tu vagina. Observarán para asegurarse de que no hay llagas ni hinchazón y de que todo se ve normal en la parte exterior.

Luego examinarán el interior de tu vagina con la ayuda de un espéculo. El espéculo es un instrumento delgado de plástico o de metal que termina en una pieza con bisagra, lo que permite abrirlo y cerrarlo. El médico o la enfermera profesional entibiarán el espéculo con agua y luego lo deslizarán dentro de tu vagina. Por lo general, el médico o la enfermera profesional te dirán cuándo introducirán el espéculo, de modo que no te tome por sorpresa.

Cuando el espéculo esté dentro de la vagina, el médico o la enfermera profesional lo abrirán para examinar el interior. La colocación y la apertura del espéculo no causan dolor, aunque algunas mujeres dicen que sienten cierta presión. Naturalmente, si se trata de tu primer examen, es probable que estés tensa. Dado que la vagina está rodeada de músculos capaces de contraerse o relajarse, el examen será más cómodo si intentas mantenerte tranquila y logras relajar los músculos de esa zona.

Si sientes que estás tensando los músculos de la vagina, trata de respirar hondo o de hacer algún ejercicio de respiración que te ayude a mantenerte relajada. En ocasiones, tararear tu canción preferida o conversar con el médico o la enfermera profesional te ayudarán a distraerte y permitirán que te relajes.

Cuando el espéculo esté colocado, el médico o la enfermera profesional enfocarán una luz dentro de la vagina para observar si existe algo anormal, como enrojecimiento, hinchazón, secreciones o llagas. Luego harán un Papanicolau, un estudio que consiste en tomar una muestra de algunas células del cuello del útero. El cuello del útero es la entrada del útero y se ubica en el extremo final de la vagina. Para realizar un Papanicolau, el médico o la enfermera profesional utilizan algo parecido a un hisopo de algodón muy largo para raspar suavemente el interior del cuello del útero. Esto no duele en absoluto. Algunas mujeres dicen que sienten una pequeña puntada que sólo dura un segundo.

Las células recogidas se envían a un laboratorio donde se las estudia para verificar si existen células anormales que podrían indicar la presencia de una infección o ser una señal de aviso de un posible cáncer de cuello de útero. (Al igual que el cáncer de mama, el cáncer de cuello de útero es muy poco frecuente en las adolescentes).

Si eres sexualmente activa, el médico o la enfermera profesional podrían examinarte para verificar la presencia de enfermedades de transmisión sexual. Hisoparán el interior del cuello del útero con algo parecido a un hisopo de algodón. Luego retirarán el espéculo de la vagina. Al igual que el Papanicolau, la muestra se envía a un laboratorio donde se la examina para verificar la presencia de distintas enfermedades de transmisión sexual.

Debido a que tanto los ovarios como el útero se encuentran muy hacia el interior del cuerpo de una joven y es imposible verlos, aun hasta con un espéculo, el médico o la enfermera profesional deberán palparlos para asegurarse de que no haya ningún problema. Con tus pies todavía apoyados en los estribos, el médico o la enfermera profesional se colocarán lubricante en dos dedos (con los guantes puestos) y los introducirán dentro de tu vagina. Con la otra mano, presionarán sobre la parte inferior del abdomen (la zona entre la vagina y el estómago). Con las dos manos, una en el exterior y la otra en el interior de tu cuerpo, el médico o la enfermera profesional verifican que los ovarios y el útero tienen el tamaño normal y están libres de quistes u otros crecimientos de tejido.

Durante esta parte del examen, quizá sientas una pequeña presión o unas puntadas, pero no te dolerá. Una vez más, si estás nerviosa, es importante que relajes tus músculos, además de respirar hondo y pausado. Aquí suele terminar la parte física del examen. Tal vez tu médico realice el examen siguiendo un orden distinto, pero lo más probable es que incluya todos estos pasos.

Después del examen

Aunque al leerlo en este artículo parezca largo, el examen pélvico completo (incluyendo vagina, cuello del útero, útero y ovarios) sólo lleva de 3 a 5 minutos.

Después te dejarán sola para que te vistas. Algunas mujeres afirman que tienen una pequeña pérdida de sangre después del Papanicolau, por lo que llevan un protector diario para colocarlo en la ropa interior en el momento de vestirse. Si sangras un poquito, no es grave. Nunca será como el período y no durará.

Si no has conversado sobre tus dudas antes del examen, llegó el momento de hacerlo. No temas hacer preguntas que parezcan tontas. Ninguna pregunta acerca de tu cuerpo es estúpida y éste es el mejor momento para obtener respuestas.

Aproximadamente un mes después de haberte hecho el examen, quizá recibas un llamado telefónico, una postal o una carta del médico, la enfermera profesional o el laboratorio, donde te informen del resultado de tu Papanicolau. Muchos médicos no se ponen en contacto contigo por razones de confidencialidad. En cambio, te piden que llames para averiguar los resultados. Si te preocupa el tema de la confidencialidad, háblalo con el médico y la secretaria del consultorio, de modo que te planteen cuáles son las opciones para obtener los resultados.

El Papanicolau suele dar resultados normales en las adolescentes. Sin embargo, si por algún motivo el médico o la enfermera profesional necesitan verte de nuevo, recibirás un llamado del consultorio o la clínica. Salvo que notes algún problema de salud, no necesitarás repetir el examen hasta dentro de 6 meses o un año.

Es muy importante que te hagas un examen pélvico una vez al año, incluso cuando te sientas bien, porque ayuda a detectar problemas a tiempo. Si no quieres volver a hacerte el examen porque no te gustó el médico o la enfermera profesional, busca otro médico u otra clínica. Casi todos los profesionales del área de la salud tratan a las adolescentes con cuidado y respeto, pero si te quedaste con una sensación extraña después de hacerte el examen, déjate llevar por tu intuición.

Si debido a las molestias físicas que sentiste no quieres hacerte otro examen, recuerda que cada vez resulta más fácil relajarse. Naturalmente, a nadie le fascina hacerse un examen, pero tener una buena relación con el médico o la enfermera profesional es fundamental.

tomado de http://medlineplus.gov/spanish/

Actualizado y revisado por: Barbara P. Homeier, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2004

Estereotipos ponen en peligro la salud sexual

cholita 02/08/2007 @ 14:58

Se retan a los criterios tradicionales para fomentar el comportamiento sexual de menor riesgo. 

Publicaciones de YouthNet  

Las expectativas de lo que significa ser hombre o mujer, que forman parte de la sociabilización de la mayoría de los niños, dejan a muchos adultos mal preparados para disfrutar su sexualidad o proteger su salud.

 El género tiene una influencia tan poderosa sobre el comportamiento sexual que algunos expertos creen que poner en tela de juicio los puntos de vista tradicionales de la masculinidad y feminidad es esencial para promover la salud sexual.

 Los estereotipos de género de mujeres sumisas y hombres poderosos pueden restringir el acceso a la información, entorpecen la comunicación y promueven el comportamiento de riesgo en las mujeres y los hombres en formas diferentes, pero igualmente peligrosas. Al final, hacen aumentar la vulnerabilidad a los peligros que corre la salud sexual, por ejemplo la violencia, la explotación sexual, el embarazo no deseado, el aborto en condiciones de riesgo y las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH.  

Desde una edad temprana, la gente se ha sociabilizado para creer que los papeles de género son «naturales», lo cual contribuye a las creencias de que el comportamiento sexual de riesgo es inevitable, afirma la doctora Jill Lewis, coordinadora del proyecto ‚Vivamos Hoy para Mañanaé del Instituto Nórdico para Investigaciones de Género y Estudios sobre la Mujer que se realizó con jóvenes en Estonia entre 1998 y 2000. Los proyectos como el de ‚Vivamos Hoy para Mañana alientan a hombres y mujeres a cuestionar y modificar las creencias relativas al género que rigen el comportamiento sexual.

Estos proyectos son relativamente nuevos y pocos, pero su experiencia indica que los jóvenes, en particular, están dispuestos a reconsiderar los papeles de género que sus sociedades han establecido para ellos. Esta amplitud de miras es importante porque los patrones de comportamiento sexual y reproductivo que los jóvenes adoptan durante la adolescencia tendrán efectos duraderos en su salud y bienestar futuros.

1 Vulnerabilidad de la mujer 

Muchas sociedades enseñan a las jovencitas a ser ‚buenasé esposas y las sociabilizan para que sean sumisas con los hombres.

2 Las familias, los maestros y los compañeros refuerzan la suposición de que las niñas son inferiores a los niños, hasta tal punto que muchas jóvenes llegan a creer que su situación de desigualdad está justificada.

3  La baja posición social y económica de las mujeres en gran parte del mundo es una amenaza grave para su salud sexual. El desequilibrio de poder entre hombres y mujeres puede hacer que para las mujeres sea imposible negarse a tener relaciones sexuales no deseadas o sin protección, negociar el uso del condón o usar la anticoncepción en contra de los deseos de su compañero o esposo.

Así mismo, es más probable que las mujeres intercambien relaciones sexuales por dinero o favores y menos probable que dejen una relación de abuso o perjudicial si dependen económicamente de los hombres.

4  Las expectativas de la sociedad en el sentido de que las mujeres deben ceder ante la autoridad masculina respalda muchas prácticas que son perniciosas para la salud sexual de las mujeres; por ejemplo, el matrimonio a una edad temprana y la violencia doméstica o sexual.

5 En muchas sociedades, el hincapié que se hace en preservar la virginidad de las mujeres antes del matrimonio en realidad las hace más vulnerables.

El temor a que la gente sospeche que tienen una vida sexual activa impide a muchas mujeres jóvenes hacer preguntas acerca del sexo, usar anticonceptivos para prevenir el embarazo, negociar el uso del condón para prevenir las ITS, o solicitar servicios de salud reproductiva. Algunas jóvenes creen que pueden seguir siendo vírgenes si tienen relaciones sexuales anales, práctica que puede hacerlas más vulnerables a la infección por el VIH.

6 Y en las sociedades donde prevalece el VIH, la virginidad puede poner a las jóvenes en mayor riesgo de violación y coacción sexual por parte de los hombres que creen que al tener relaciones sexuales con una mujer virgen — o incluso con una niña de corta edad — quedarán curados de la infección por el VIH.

7 Las inquietudes respecto a las tasas elevadas del VIH y de otras ITS entre los jóvenes y especialmente las mujeres jóvenes, la prevalencia de la violencia contra las mujeres y el papel que desempeñan los hombres al desanimar la planificación familiar han atraído nueva atención a las suposiciones de género que influyen en el comportamiento sexual y reproductivo. Casi todos los esfuerzos para poner en tela de juicio los estereotipos de género han tratado de empoderar a las mujeres, pero se reconoce cada vez más que éstas no pueden proteger su salud sexual si no tienen el apoyo de los hombres.

8  Lo que significa ser hombre Los hombres se benefician de su situación privilegiada en la mayoría de las sociedades, pero los papeles de género tradicionales que desempeñan también tienen su precio. Las investigaciones han demostrado que la sociabilización de los muchachos para que repriman las emociones, recurran a la violencia para solucionar conflictos y sean independientes a una edad temprana tiene efectos perjudiciales sobre su salud.

9 Por ejemplo, en una encuesta nacional realizada con muchachos de 15 a 17 años de edad en los Estados Unidos, entre los que tenían conceptos tradicionales de hombría había más probabilidades de consumo de drogas, violencia, delincuencia y prácticas sexuales en condiciones de riesgo.

10  A diferencia de las jovencitas, se espera que los muchachos tengan una vida sexual activa a una edad temprana, e incluso se les anima a que lo hagan. En un estudio en Jamaica, realizado como parte del Proyecto de Estudios de la Mujer, de FHI, los muchachos de 12 años de edad dijeron que los compañeros y familiares de sexo masculino les instaban y presionaban para que tuvieran una vida sexual activa. Según un muchacho, sus familiares de sexo masculino le decían que «las jovencitas lo harían sentir como un verdadero hombre».

11 Los jóvenes tienen más probabilidades que las jovencitas de informar que han tenido relaciones sexuales ocasionales y, en algunos países, es posible que su primera relación sexual ocurra con las trabajadoras del sexo comercial.

12 En muchas sociedades, tener varias compañeras sexuales se considera esencial para ser «hombre». La expectativa de que los muchachos tengan experiencias sexuales no significa que sepan cómo proteger su salud sexual. Los adultos tienden a suponer que los muchachos saben más de lo que en realidad saben, y éstos tienen miedo de hacer preguntas que revelen su ignorancia.

13 La presión de los adultos y los compañeros también influye en su forma de ver las relaciones sexuales y, con frecuencia, los insta a un comportamiento sexual de riesgo. Para muchos hombres jóvenes, el inicio sexual se considera una prueba de virilidad y la presentación de sus conquistas sexuales a un grupo de compañeros puede ser tan importante como las relaciones sexuales mismas.1

4  Una táctica empleada para presionar a los muchachos a ajustarse a las expectativas que tiene una sociedad respecto al comportamiento masculino es insinuar que los que no lo hacen son homosexuales.

15 El prejuicio contra éstos es especialmente perjudicial para los jóvenes que tienen relaciones con hombres, lo cual los hace correr riesgos sexuales, tener poco amor propio e incluso suicidarse. Pero la homofobia afecta a todos los hombres ya que desalienta los comportamientos considerados «femeninos», por ejemplo interesarse por los demás o proteger su propia salud.

16 Según los resultados de las investigaciones cualitativas realizadas entre muchachos en nueve países latinoamericanos, ellos consideraban que los riesgos para la salud eran menos importantes que las amenazas que veían contra su masculinidad.

17  Pese a la fuerza de esas presiones, no todos los hombres se ajustan a los papeles de género tradicionales. Y en muchas partes del mundo, los papeles de género están evolucionando rápidamente debido a una serie de cambios sociales, económicos y culturales, entre ellos el acceso a la educación y los medios de información, la urbanización y la participación de las jóvenes en la fuerza laboral.

18 Estos cambios suelen poner en peligro la salud sexual de los jóvenes sin estar preparados para ello, pero pueden ayudarles a liberarse para que consideren otras formas de relacionarse entre sí y a ver diferentes patrones de comportamiento sexual. Por ejemplo, los resultados de un estudio sobre la sexualidad de los jóvenes y su salud sexual en Lima, Perú, revelaron altos niveles de embarazo no deseado, relaciones sexuales bajo coacción, diagnósticos o síntomas de ITS y aborto, pero también indicaron la probabilidad de que se estén produciendo ciertos cambios positivos entre los adolescentes que tienen una vida sexual activa.

El cincuenta por ciento de los muchachos de 16 a 17 años de edad que fueron entrevistados tenían las mismas probabilidades que los hombres de 19 a 30 años de edad de notificar que su primera experiencia sexual había sido con una trabajadora del sexo comercial. Los adolescentes de 16 y 17 años de edad — especialmente las jóvenes — tenían más probabilidades que los adultos jóvenes de notificar que habían usado un condón en su primera relación sexual.

El doctor Carlos Cáceres, autor del estudio, escribió que esos resultados indican una experiencia sexual «que puede estar relacionada con el amor, la predisposición a protegerse contra las ETS [enfermedades de transmisión sexual] y otras cuestiones de respeto y responsabilidad.»

19  Poner en duda los papeles de género La doctora Alice Welbourn, autora de un paquete de capacitación pertinente a la salud sexual titulado Stepping Stones para la serie Estrategias para la Esperanza de la organzación ActionAid, con sede en Londres, observa que los esfuerzos para poner en duda las opiniones predominantes respecto al género suelen ser vistos como una imposición de valores de otra cultura.

En vez de promover comportamientos y actitudes concretos, el manual y videocinta de Stepping Stones deja a los participantes y facilitadores locales la interpretación de asuntos de género. Presentan cuestiones, relatos y ejercicios que animan a los participantes a expresar sus inquietudes, analizar sus actitudes y practicar nuevos comportamientos.

20  Algunos grupos se han dado cuenta de que pueden abordar con más eficacia a los hombres si adoptan una actitud libre de críticas, incluso cuando se trata de los comportamientos más inaceptables inherentes a la masculinidad tradicional, por ejemplo la violencia doméstica.

21 Otros que se esfuerzan para reducir las desigualdades entre los género, como la organización no gubernamental brasileña Instituto Promundo, se centran en los hombres jóvenes que ya están interesados en modificar su comportamiento. Su proyecto Jovem para Jovem (Jóvenes para Jóvenes) en Río de Janeiro, ofrece a esos hombres jóvenes apoyo de sus compañeros y de adultos y los anima a reflexionar sobre los efectos potencialmente perniciosos de algunos comportamientos masculinos tradicionales.

22  El doctor Gary Barker, director del Instituto Promundo, observa que el trabajo con los adolescentes es importante ya que entre la pubertad y la edad adulta los jóvenes ensayan las formas de interacción en las relaciones íntimas a lo largo de sus vidas, 23 y añade: «Sin embargo, las actitudes y los comportamientos de los hombres pueden cambiar durante su vida y durante diferentes relaciones.

También hay momentos cruciales — por ejemplo, cuando nace su primer hijo o cuando se inicia una relación íntima — en que los hombres parecen más dispuestos a adoptar otros puntos de vista. Los planificadores de programas que tratan de promover un cambio de comportamiento y actitud pueden ser sensibles a estos momentos cruciales.» 

El Instituto Promundo y tres organizaciones no gubernamentales más han elaborado manuales y sesiones de capacitación en español y portugués acerca del trabajo con hombres jóvenes para modificar tanto las actitudes de género que ponen en peligro la salud como los comportamientos afines. El Instituto, con el respaldo del Proyecto Horizontes, del Population Council, elaborará y someterá a prueba una escala para medir los cambios de actitud o comportamiento entre los hombres jóvenes que participan en los programas que usan los manuales.

Los evaluadores también pueden usar esa escala para medir las correlaciones estadísticas entre las actitudes de género y los comportamientos sexuales. Impresiones obtenidas en el terreno La mayoría de las intervenciones diseñadas para modificar las actitudes y los comportamientos relacionados con el género que ponen en peligro la salud sexual son bastante nuevas y no se han sometido a una buena evaluación. Cabe señalar que las indicaciones de sus repercusiones son principalmente anecdóticas. Se está realizando un estudio para evaluar la repercusión de las adaptaciones del paquete de capacitación de Stepping Stones en Sudáfrica. Mientras tanto, las pruebas anecdóticas de jóvenes y adultos que han participado en talleres de Stepping Stones en diferentes países y contextos culturales indican que se pueden modificar esos comportamientos y actitudes.

 Entre los cambios mencionados en las charlas de grupo y en las respuestas a los cuestionarios están los siguientes: mejor comunicación entre padres e hijos, menos violencia basada en el género, menos consumo y abuso de alcohol, mayor demanda de condones, mayor confianza en sí mismo y más respeto entre hombres y mujeres.

Algunas mujeres jóvenes dicen que pueden decir ‚noé cuando no quieren tener relaciones sexuales y algunos hombres jóvenes dicen que pueden resistir la presión que ejercen sus compañeros para que tengan relaciones sexuales.24  Un programa para muchachos adolescentes en Nigeria sudoriental trata de ayudarlos a poner en duda las suposiciones tradicionales de género mediante la participación continua en sus vidas. Esos muchachos están comenzando a tratar con más respeto a las mujeres. Entretanto, las adolescentes en un proyecto análogo llamado Iniciativa para Empoderar a las Jovencitas están aplicando sus nuevos conocimientos y aptitudes. Durante una de las sesiones de ‚rendición de cuentasé que inicia la reunión de cada semana, una de las jovencitas dijo que un muchacho le había pedido que fuese su amiga y que ella le había contestado que no estaba preparada para la relación de ‚amistadé que él tenía en mente; es decir, una relación sexual. La respuesta del muchacho la reconocieron las demás jovencitas: ‚¿Por qué será que las jóvenes de la Iniciativa para Empoderar a las Jovencitas hacen todas esas preguntas? 25  Los jóvenes del proyecto «Vivamos Hoy para Mañana», realizado en Estonia, también dijeron que sus compañeros habían notado un cambio en sus perspectivas y su capacidad de decir lo que pensaban.

La doctora Jill Lewis, coordinadora del proyecto, afirmó que la clave de estos y otros cambios de comportamiento estaba en abordar las inquietudes de los jóvenes respecto al género y las relaciones sexuales, y añadió: «Si uno puede plantear esas cuestiones de género, se aborda toda una serie de ansiedades, interrogantes y esperanzas que se vuelven terreno fértil donde pueden echar raíz los mensajes relativos a la seguridad en materia sexual». 

Autor: Kathleen Henry Shears

Referencias

  1. Mensch B, Bruce J, Greene M. The Uncharted Passage: Girls' Adolescence in the Developing World. New York: Population Council, 1998; World Health Organization. What About Boys? A Literature Review on the Health and Development of Adolescent Boys. Geneva: World Health Organization, 2000.
  2. Mensch.
  3. Irvin A. Taking Steps of Courage: Teaching Adolescents about Sexuality and Gender in Nigeria and Cameroun. New York: International Women's Health Coalition, 2000.
  4. Rao Gupta G. Gender, sexuality, and HIV/AIDS: the what, the why, and the how. XIIIth International AIDS Conference, Durban, South Africa, July 9-14, 2000.
  5. Mane P, Aggleton P. Gender and HIV/AIDS: what do men have to do with it? Curr Soc 2001;49(4):23-37.
  6. Weiss E, Whelan D, Rao Gupta G. Gender, sexuality and HIV: making a difference in the lives of young women in developing countries. Sex Rel Ther 2000;15(3):233-45.
  7. Rao Gupta; Pitcher JG, Bowley DMG. Infant rape in South Africa. Lancet 2002;359(9303):274-75.
  8. Rivers K, Aggleton P. Working with Young Men to Promote Sexual and Reproductive Health. London: Department for International Development, 2002.
  9. World Health Organization.
  10. Courtenay WH. Better to die than cry? A longitudinal and constructionist study of masculinity and health risk behavior of young American men [dissertation; University of California at Berkeley]. Dissertation Abst Int 1998;59(08A0). In Barker G. Gender equitable boys in a gender inequitable world: reflections from qualitative research and program development with young men in Rio de Janeiro, Brazil. Sex Rel Ther 2000;15(3):262-82.
  11. Jackson J, Leitch L, Lee A, et al. The Jamaica Adolescent Study Final Report. Research Triangle Park, NC: Family Health International and the University of the West Indies, 1998.
  12. Barker.
  13. Rao Gupta.
  14. Barker.
  15. Rivers K, Aggleton P. Adolescent Sexuality, Gender and the HIV Epidemic. New York: United Nations Development Programme, 1999.
  16. Rao Gupta; Rivers and Aggleton, 2002.
  17. Rivers and Aggleton, 2002.
  18. Mensch.
  19. Cáceres C. Sexual cultures and sexual health among young people in Lima in the 1990's [dissertation]. Berkeley, CA: University of California, 1996.
  20. Welbourn A. Gender, Sex and HIV: How to Address Issues that No-One Wants to Hear About. London: ActionAid, 2000. Available: http://www.eldis.org/static/DOC15273.htm or http://www.steppingstonesfeedback.org.
  21. UNAIDS. Working with Men for HIV Prevention and Care. Geneva: Joint United Nations Programme on HIV/AIDS, 2001.
  22. Barker.
  23. World Health Organization.
  24. Initial Feedback from Stepping Stones Users. Unpublished report. London: ActionAid, 1997. Available: http://www.steppingstonesfeedback.org.
  25. Irvin.

  

El chocolate,un remedio para el desamor

cholita 16/07/2007 @ 11:06

Por Samanta Hernández
Sexóloga educadora

El chocolate es la perdición de hombres y mujeres. Es una placer, una delicia, un encuentro con las sensaciones suculentas de la vida, es subir al cielo y bajar entre nubes. No hay nada más rico que disfrutarlo. El chocolate es como... como... ¡como el enamoramiento!

Lo anterior es una gran verdad, el xocolatl como lo nombraban nuestros ancestros, contiene una sustancia muy similar a la que segrega el cuerpo cuando está enamorado. Por ello no es fortuito que el chocolate se regale entre los enamorados aunque lo mejor sería regalarlo en el desamor para compensar la necesidad de sentir “el amor” recorrer por las venas.

El chocolate, el dulce de los enamorados

Nunca más cierta la frase “el amor es una cuestión de química”. Así es, el enamoramiento tiene que ver con procesos químicos. Una segregación de sustancias se disparan en nuestro cuerpo, entre ellas la feniletilamina, responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados.

Durante un estudio realizado por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York a pacientes aquejados "de mal de amor", una depresión psíquica causada por una desilusión amorosa, se dieron cuenta que estos pacientes consumían obsesivamente grandes cantidades de chocolate, un alimento rico en feniletinamina. Los pacientes se automedicaban para compensar la falta de esta sustancia en su cuerpo.

Llegaron a la concusión que el chocolate brinda ciertas sensaciones similares al estar enamorado: placer, sensación de armonía, engolosinamiento, sentir que por un instante se pierde uno en el espacio, que se flota.

Por otra parte, el 50% de las mujeres entrevistadas para el libro Por qué necesitan las mujeres del chocolate confesó que elegiría el chocolate antes que el sexo. Hay quienes al chocolate lo llaman EL PROZAC VEGETAL.

¿Una tacita de chocolate?

Así que si te aqueja un mal de amores, o conoces a alguien triste porque en su cuerpo falta feniletilamina, no busques darle consuelo con consejos. Mejor anímense frente a una deliciosa taza de chocolate a seguir deleitándose con los placeres de la vida. O bien, sentad@s frente a una potente y calorífica caja de chocolates (suizos o alemanes de preferencia –excelente resultado del mestizaje y exportación) pasen una revitalizadora sesión.

Nada mejor que un chocolate para endulzar el alma, calentar los motores de nuestro interior y seducirnos.

Comentarios con el autor:
comentarios@sexualidadonline.com

tomado de www.sexualidadonline.com